Cómo rezar el Rosario
El Rosario es una meditación sobre la vida de Jesús, rezada con María. San Juan Pablo II lo llamó un compendio de todo el Evangelio (Rosarium Virginis Mariae 1).
Mira más abajo los misterios de hoy
Reza el Rosario, cuenta por cuenta
Pulsa el crucifijo para comenzar y luego cada cuenta a medida que la rezas, como lo harían tus dedos sobre un rosario. La cuenta siguiente brilla suavemente, la oración de cada cuenta aparece a medida que avanzas, y tu lugar se guarda en este dispositivo. Con el teclado, usa Enter o las flechas.
Los misterios de cada día siguen la distribución que propuso san Juan Pablo II (Rosarium Virginis Mariae 38), quien señaló que esta indicación no pretende limitar “una conveniente libertad en la meditación personal y comunitaria”; puedes elegir otra serie. Se indican las citas bíblicas para que puedas leer cada pasaje. Los “frutos” son una ayuda tradicional para la meditación, no doctrina de la Iglesia; siguen la lista de la USCCB, y las listas más antiguas varían. Los nombres de los misterios siguen el Compendio del Catecismo; los textos de las oraciones y sus fuentes están más abajo.
Paso a paso
Necesitas unos 20 minutos y un rosario (o tus diez dedos). Antes de cada decena, anuncia el misterio y contempla ese momento de la vida de Cristo y de su Madre mientras rezas.
- Con el crucifijo en la mano, haz la señal de la cruz y reza el Credo de los Apóstoles.
- En la primera cuenta, reza el Padre nuestro.
- En las tres cuentas siguientes, reza tres Avemarías (muchos las rezan por el aumento de la fe, la esperanza y la caridad).
- Reza el Gloria.
- Anuncia el primer misterio y reza el Padre nuestro en la cuenta grande.
- En las diez cuentas pequeñas, reza diez Avemarías mientras meditas el misterio.
- Reza el Gloria y luego la Oración de Fátima.
- Repite los pasos 5 a 7 del segundo al quinto misterio.
- Termina con la Salve y la oración final, y haz la señal de la cruz.
Costumbres opcionales: muchos rezan también un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones del Santo Padre, y algunos añaden una oración a san José. Otros comienzan con “Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme”, y algunos terminan con las Letanías lauretanas (Rosarium Virginis Mariae 37; USCCB).
Veinte misterios de Cristo y de su Madre
Esta es la distribución semanal habitual, tal como la dio san Juan Pablo II en Rosarium Virginis Mariae (2002), que añadió los Misterios Luminosos.
Misterios Gozosos
- La Encarnación del Hijo de Dios
- La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel
- El Nacimiento del Hijo de Dios
- La Presentación de Jesús en el Templo
- El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Misterios Luminosos
- El Bautismo de Jesús en el Jordán
- La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná
- El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión
- La Transfiguración
- La Institución de la Eucaristía
Misterios Dolorosos
- La Oración de Jesús en el Huerto
- La Flagelación del Señor
- La Coronación de espinas
- Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario
- La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
Misterios Gloriosos
- La Resurrección del Hijo de Dios
- La Ascensión del Señor a los Cielos
- La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles
- La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos
- La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra
La USCCB indica que los Misterios Gozosos se rezan tradicionalmente los domingos de Adviento, y los Dolorosos los domingos de Cuaresma. ¿Te preparas para el Adviento? Mira nuestra guía de Adviento (en inglés) →
Las oraciones del Rosario
La señal de la cruz
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Texto del Símbolo de los Apóstoles según el Catecismo Católico de los Estados Unidos para Adultos (USCCB), Apéndice B. Algunas ediciones dicen “descendió a los muertos” en lugar de “descendió a los infiernos”; ambas expresan la misma verdad (Catecismo 631–637).
El Padre nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
El Ave María
Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
El Gloria
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
La Oración de Fátima
Se reza después del Gloria en cada misterio.
Oh Jesús mío,
perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Amén.
Según sor Lucía, Nuestra Señora enseñó esta oración en Fátima el 13 de julio de 1917. Esta es la forma usual en Hispanoamérica y entre los hispanos de EE. UU.; en España se dice también “…lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”.
La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración final
Oremos. Oh Dios, cuyo Hijo, por medio de su vida, muerte y resurrección, nos otorgó los premios de la vida eterna, te rogamos que, venerando humildemente los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos lo que contienen y consigamos lo que nos prometen. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Textos: señal de la cruz, Padre nuestro, Avemaría, Gloria, Salve y oración final según el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (2005), Apéndice A; Credo según el Catecismo Católico de los Estados Unidos para Adultos (USCCB); Oración de Fátima en su forma hispanoamericana habitual. Para la historia y las fuentes de cada oración, mira Oraciones católicas.